La frase es un poco extraña, trata de indicar que de todo mal puede venir un bien, o que hay bienes que se disfrazan de males, o ambas cosas... no lo sé. La idea es que de todo lo malo se puede sacar algo bueno ("Dios escribe derecho en renglones torcidos")
¿Por qué esto? Porque este blog, que estaba con muy poca actividad desde que terminamos las clases el año pasado, se reactivará para dar un espacio de resolución de tareas a un par de alumnos (bueno, son 5) que en mi actual colegio están algo "relajados" respecto de la clase.
El trato es simple: de aquí, y hasta septiembre, tendrán que resolver una tarea que les dejaré cada semana en este espacio (vamos, tampoco es tanto, es sólo una pregunta con una respuesta simple), y que deben contestar en este mismo lugar.

El punto es que más que la frecuencia de respuestas, o su calidad, es importante aprender un valor algo escaso hoy en día: la fidelidad a los compromisos adquiridos. Cuando me comprometo a trabajar como profesor me comprometo a preparar clases, asistir a reuniones, presentarme ante los alumnos y todo lo demás. Cuando me comprometo a vivir como estudiante, me comprometo a asistir a las clases, y a responder a las exigencias con la calidad que mis capacidades congnitivas me permiten. Fidelidad a la palabra dada, fidelidad a la palabra empeñada.
A lo mejor será una ocasión para intentar, como siempre lo he creído, hacer de la clase de Religión un espacio para pensar más que la Religión, un espacio para pensar quienes somos.
¿Mucho para la razón por la que "reactivamos" ? A lo mejor, pero si resulta podemos decir que "no hay mal que por bien no venga"
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